
Este perrito lo abandonaron allá por el mes de julio, pero gracias a su sociabilidad se ganó el cariño de los vecinos de una calle y todos ellos en sus puertas le ponían comida. Los acompañaba al médico, al supermecado, iba a las bodas, a los campos en domingo, a tirar la basura.....y a un sin fin de actividades. Cuando las lluvías llegaron una de las vecinas lo recogió y se lo llevó al campo, pero cual fue la sorpresa de la mujer, que este no era un perro acostumbrado a vivir con animales de campo, por lo que mataba a los pollitos recien nacidos jugando con ellos. Esta mujer lo trajo a su casa en el pueblo y todavía lo tiene pero el resto de vecinos están alarmamos del abandono que tiene el animal tanto de limpieza como de alimentación. Y vuelta al principio, los vecinos cuando lo ven por la calle le echan comida y le dan cariños.
¡Pobre perrito sale de un amo que no tiene conciencia y se busca otro que tiene menos!






